Excelente Documental: ¡dESPIERTA tODO eS mENTIRA!
Emociones que activan nuestro cuerpo
Tome control de sus emociones de manera consistente y consistentemente y deliberadamente transforme las experiencias de su vida diaria. – Anthony Robbins.
Amor, risa, ansiedad, enojo, miedo… Nuestro cuerpo responde de manera involuntaria a las emociones. Imprescindibles a la hora de vincularnos con el entorno, aprender a ejecutarlas no es querer sustituirlas, al contrario, admitirlas para reconducirlas y proceder con conocimiento.
La conciencia no está en el cerebro, está en el mundo
Por Aleph de Pourtales de Pijamasurf
En su teoría de la Conciencia Esparcida, Riccardo Manzotti plantea que la conciencia es un proceso en constante flujo entre el mundo y la percepción del mundo, surge de esta relación y no del cerebro.
Aunque la ciencia establecida acepta que la conciencia es un fenómeno que no ha logrado ser explicado cabalmente, generalmte se asume que ésta es el producto de procesos neurales, y como tal se fija en el cerebro. La filosofía oriental por otra parte usualmente considera que la conciencia no puede ubicarse en un sitio, sino que es aquello que soporta la existencia y está diseminada por el universo: la conciencia está en la mente, pero la mente está en todas partes.
Este añejo dilema, actualmente dominado por la visión del racionalismo que separa al mundo de la mente (y el espíritu del cuerpo), tiene un interesante avatar en la teoría de la Conciencia Esparcida (Spread Consciousness) del científico y filósofo italiano Riccardo Manzotti. Manzotti, quien antes se desempeñó en el campo de la robótica, propone algo radical: “Las personas dicen que un robot almacena imágenes del mundo a través de su cámara digital. No lo hace, almacena datos digitales. No tiene imágenes”. Lo mismo ocurre con nosotros: “Nuestra experiencia visual del mundo es un continuum entre el que ve y lo que es visto en un proceso compartido de visión”.
Para ilustrar esto, Manzotti utiliza el ejemplo de un arcoiris. Para que un arcoiris ocurra es necesaria la luz del sol, gotas de lluvia y un espectador. Al menos de que alguien esté presenciando, desde cierto ángulo, este arco de colores no puede aparecer. Uno de los elementos de los que está compuesto el arcoiris es la percepción: nuestros ojos, nuestro cerebro. No existe como algo independiente en el mundo o cómo una imagen separada de lo que es percibido: la conciencia está difundida entre la luz del sol, la lluvia, el neurocórtex… y genera la unidad transitoria de la experiencia del arcoiris. Es decir, el espectador no ve el mundo; es parte del proceso-mundo. Literalmente somos parte del paisaje.
Se podría objetar que de todas maneras tenemos conciencia cuando nos abstraemos del mundo, cerramos los ojos o soñamos y que entonces el cerebro es suficientemente capaz de sostener la conciencia sin el apoyo del mundo exterior. Pero Manzotti argumenta que la conciencia sigue esparcida entre la mente y el mundo. Por una parte existen percepciones inconscientes que luego surgen –así podemos soñar con un lugar del cual no tenemos memoria consciente que vimos, pero que es el resultado de una o un conjunto de percepciones que tuvimos en algún momento. Es la continuación de un proceso que se inicio quizás hace años (una ventana que apenas vimos con el rabillo del ojo donde había un árbol). Manzotti cree que todo lo que ocurre en la mente tiene un origen en el mundo material y por lo tanto nada es del todo inventado. No cree evidentemente que alguien pueda soñar con algo con lo que no ha tenido algún tipo de contacto previamente. Tal vez aquí podamos diferir, y bajo su propia teoría argumentar que es posible, por ejemplo, soñar con símbolos que nunca hemos visto precisamente porque están en el mundo, de alguna manera codificados o integrados a su urdimbre y nos son transmitidos en la conciencia, que es por definición colectiva y que compartimos con las cosas. Por ejemplo las visiones arquetípicas que otorgan ciertas plantas pudieran estar presentes en un campo de información compartida que se entrelaza con nuestra red neural.
El novelista Tim Parks, quien entrevistó a Manzotti para la revista New Yorker, le sugirió que su teoría es similar a lo que sostiene el budismo (posiblemente a lo que se conoce como Pratītyasamutpāda, un término que hace referencia a que todos los fenómenos emergen conjuntamente en una red interdependiente de causa y efecto) y que la conciencia es la fusión de procesos mentales con los procesos que llamamos objetos en un estado de flujo constante (algo que también recuerda a la obra de Alfred North Whitehead). Manzotti es reacio a estos comparativos, pero la semejanza es notable.
Separar la mente del mundo, al hombre de los procesos de la naturaleza, es una cómoda ilusión, en cierta forma un mecanismo de defensa:
Al localizar la conciencia exclusivamente dentro del cerebro podemos imaginar que el sujeto, yo, en un nivel muy profundo, no está sujeto a la misma ley de cambio constante que evidentemente gobierna los fenómenos a nuestro alrededor. El sujeto asimila y descarta atributos, pero en esencia permanece él mismo. Esto permite la noción de que uno es responsable, incluso de acciones llevadas a cabo años atrás, y por lo tanto genera un universo moral particular; también crea la reconfortante ilusión de que tal vez el ser podría sobrevivir separado del mundo. Detrás de esto yace el deseo de negar los cambios en nosotros, quizás de sobrevivir la muerte. De cualquier forma, ser una entidad afuera del mundo.
Es fascinante y a la vez terrorífico pensar que no somos responsables de nuestros actos porque no estamos separados del mundo y estamos siendo constantemente influenciados por todo lo que ocurre. Algo que, si lo llevamos a última consecuencia, visto de otra manera, significa que en realidad somos responsables de todos los actos que jamás se han realizado ya que más que individuos somos el mundo, el proceso –aunque (aún) no tengamos la conciencia de todas las conciencias en una. Mientras rige el caos, la entropía, el conglomerado de flujos interpenetrados que se suman para generar todo lo particular desde lo universal. Tal vez la métafora muchas veces utilizada del río para describir el pensamiento y la conciencia esté directamente inspirada de ese flujo que es el mundo: el Tao, sin nombrarse, se dice a sí mismo moviendo.
Manzotti no habla de esto, pero me hace pensar en aquella ampliación del adagio hermético “como arriba, es abajo” que dice “como adentro, es afuera”. En realidad porque afuera no existe. Consideramos la piel y el cerebro como una barrera que moldea nuestra unidad independiente, sin embargo las fuerzas físicas no conocen esa barrera: el electromagnetismo o la gravedad lo mismo afectan nuestra epidermis que nuestros órganos y células. Mcluhan dijo alguna vez que en “la era eléctrica usamos a la humanidad entera como nuestra piel”, pero podríamos decir que todo el mundo es nuestra piel, nuestros ojos son el sol y nuestros brazos son el aire. La con-ciencia está en el ser con, en el contacto, en la conexión, es una constelación ubicua de estrellas neurales.
El asombroso microcosmos que habita dentro de una gota de agua
Los seres microscópicos que habitan dentro de una gota de agua libran sus batallas como si fueran guerreros cósmicos o sublimes monstruos sobre un fondo sideral
Se suele decir que dentro de una gota de agua está todo el mar, pero rara vez vemos desfilar todo un bestiario océanico de seres que habitan dentro de este microcosmos –sugiriendo la fantástica idea de que el agua es un fractal del universo.
En su video Micro Empire, el videoasta Clemens Wirth explota técnicas de microscopio de campo oscuro para revelar el mundo que escapa al ojo humano como un épico imperio de fabulosos y titánicos seres que lucen con una magnética magnificencia bajo un fondo oscuro y metamórfico.
El flujo del video nos inserta en un espejo análogo, mirco-marco, que evoca aquel cuento de Edgar Allan Poe en el que se confunde un insecto en primer plano con un dragón celestial.
“Más extraño que la ficción… coflicto molecular y guerrilla mitocondrial… una experiencia microcinemática de épica subcelular”, así describe Wirth en su página de Vimeo los hechos que se desenvuelven en su micropieza.
Firth, quien ya habíia trabajado creando flujos de video transformación poética en el mundo macro, se vio seducido por el misterio que subyace en lo diminuto –lo infinito dentro de lo infinitesimal. “Es realmente increíble todo lo que sucede dentro de una pequeña gota de agua”. Sí, no sólo se sucede una guerra cósmica dentro de una gota de agua, es una guerra cósmica, con todos sus microguerreros, que de alguna manera refleja todas las guerras y conflictos evolutivos del universo.
Irritabilidad: Una razón más para evitar comida basura
La comida basura no solo afecta negativamente a la salud sino también a las relaciones amistosas con la gente del entorno. Un reciente estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de California, EE. UU., muestra que los alimentos con abundante cantidad de grasas pueden causar cambios de humor en las personas, haciéndolas irritables y agresivas.
La investigación revela que las personas que consumen más grasas trans son más propensas a mostrar conductas negativas. Los ácidos grasos trans son un tipo de ácido graso insaturado que se encuentra principalmente en alimentos industrializados que han sido sometidos a hidrogenación o a horneado, como la comida frita, pasteles y carne roja, entre otros productos.
La investigación se llevó a cabo con la participación de 945 personas, tanto hombres como mujeres, que alternaban una dieta cargada de grasas trans con comida más sana. Otros posibles factores que podrían afectar al comportamiento, como los antecedentes de agresividad o el consumo de alcohol y de tabaco de los participantes, también fueron tomados en consideración.
La doctora Beatrice Golomb, que dirigió el estudio, afirmó que unos niveles más altos de ácidos grasos trans en la dieta “se asociaron significativamente con una mayor agresividad y predicen de forma más constante la agresividad y la irritabilidad que otros predictores de agresividad que examinamos”. La investigadora recomendó evitar el consumo excesivo de este tipo de alimentos y prohibirlos en instituciones como escuelas y prisiones.
[ De: RT ]
El Último Tzolkin: Gestación Psicotrónica por Xentinel
Artículo de Trinity a tierra (como siempre, recomiendo seguir su blog). Ésto es muy valioso y sobre todo en este ciclo clave que estamos viviendo, ¡a difundir!.
Sé que algunos estamos hartos de escuchar que podemos crear la realidad y de ver como, día tras día, la “realidad” parece más bien la creación de un loco o una pandilla de locos, pues poco o nada tiene que ver con lo que tratamos de crear a nivel individual o colectivo. O al menos, no se evidencia con la contundencia que desearíamos. Yo, sin embargo, sigo convencida de que podemos conseguir algunas cosas realmente extraordinarias si dejamos de lado la contaminación de los pensamientos por parte de sistemas electrónicos y de creencias insufladas a las masas en una base diaria. Evidentemente, la cosa no es así tan sencilla como hablar con el genio de la lámpara, si no se ha practicado nunca y se acaba de despertar de los brazos de Matrix-Morfeo, pero lo más importante es que no debemos darnos por vencidos jamás, a pesar de que lo aparente vaya en una dirección opuesta a lo que tratamos de alcanzar. No tenemos ninguna opción. O crear nuestra realidad o dejar que otros creen la que más les conviene. No tenemos exactamente nada que perder y el premio puede ser grande.
Por Xentor Xolkir
- KIN: Un día.
- UINAL: 20 días ó 20 Kines, el mes maya.
- TUN: 360 días ó 18 Uinal, el año maya.
- KATÚN: 20 Tunes (19,71 años).
- BAKTÚN: 20 Katunes ó 400 Tunes (394,25 años).
- PIKTÚN: 20 Baktunes u 8.000 Tunes (7.885 años).
- KALABTÚN: 20 Piktunes ó 160.000 Tunes (157.700 años).
- KINCHULTÚN: 20 Kalabtunes ó 3.2 millones de Tunes (3,15 millones de años).
- ALAUTÚN: 20 Kinchiltunes ó 64 millones de Tunes (63 millones de años).
- HABLATÚN: 20 Alautunes ó 1.280 millones de Tunes (1.261 millones de años).
El Tiempo parece comportarse como los Niveles de una Pirámide Escalonada:
Extraños fenómenos alrededor del sol.
Últimamente se han registrado numerosas actividades extrañas en torno a nuestro Sol, imágenes que realmente sorprenden. ¿Más reafirmaciones de que éste año, es un año clave?, ¿falsificaciones?. A discernir, contrastar y sacar nuestras propias conclusiones.
La felicidad florece en las experiencias, no en las pertenencias.
A pesar de que siempre veas a Paris Hilton sonriendo, lo cierto es que la felicidad está ligada, a mediano y largo plazo, con las vivencias y no con las pertenencias.
A pesar de que seguramente el título de este artículo será considerado por muchos como una obviedad, lo cierto es que ya en la práctica la mayoría de las personas caemos en la adoración inconsciente de los objetos —el síndrome “I shop therefore I am”, “Compro, luego, existo”, en palabras de Bárbara Kruger. Y cabe aclarar que no se trata de un masivo séquito de villanos deshumanizados, sino de un enorme porcentaje de la población que, entendiblemente, estamos expuestos a una tenaz agenda que busca fomentar a toda costa el consumo.
Nuestro mapa cultural, aquello que a fin de cuentas llamamos realidad, está formado por una compleja red de asociaciones que vamos tejiendo a lo largo de nuestras vidas. Se trata de una especie de cartografía multidimensional a partir de la cual, paradójicamente, vamos incluyendo “nuevas” unidades, las cuales ingresan a esta red atravesando el filtro que imponemos. En pocas palabras, somos prisioneros de este enramado de asociaciones que utilizamos para incluir o rechazar cualquier novedad en nuestras vidas. Y esta pincelada filosófica no es más que para describir el nivel dentro del cual el incentivo al consumo actúa: en la actualidad es difícil concebirnos, y concebir a la otredad, sin recurrir a asociaciones entre el ser y los objetos que le rodean. Este fenómeno repercute incluso en la sociología contemporánea, en las nuevas tribus, que están en muchas ocasiones definidas por las pertenencias materiales: eres Mac o eres Windows, estás más en el ánimo Nike o en el Vans, o tu personalidad tiende más hacia los Ray Ban que a los Oakley, etc.
El Desdoblamiento del Tiempo por Jean Pierre Garnier Malet
Anteriormente hemos publicado aquí una entrevista escrita a Jean Pierre Garnier Malet, en este caso compartimos un video donde habla sobre su asombroso descubrimiento hecho en 1988 y relacionado con las propiedades del tiempo. Publicado entre 1998 y el 2006, su teoria acerca del desdoblamiento del tiempo aporta muchas primicias científicas. También y sobre todo, permite explicar el mecanismo de la vida, de nuestros pensamientos y de usar lo mejor posible intuiciones, instintos y premoniciones que este desdoblamiento pone a nuestra disposicion en todo momento.
Gracias a JotaLuz por compartirlo en la Comunidad de Pensamiento Libre
Entrevista de Maestros del tarot (canal de YouTube)
El Ser Humano es mucho menos violento de lo que creemos
Psicólogos realizan estudio en el que proponen que las reacciones fisiológicas de aversión cuando se daña a otra persona muestran que el ser humano está mucho menos inclinado a la violencia de lo que solemos creer.
Aunque ciertas teorías, de Hobbes a Philip Zimbardo y quizá otros más antes y después, hablan de una inclinación al mal innata en el ser humano, atávica, casi instintiva, que emerge apenas tiene oportunidad, un estudio psicológico reciente asegura que nuestra especie es menos violenta de lo que suponemos, no solo desde un aspecto moral o de comportamiento sino incluso a nivel fisiológico.
Fiery Cushman, Allison Gaffey, Kurt Gray y Wendy Mendes (de las universidades de Brown, Notre Dame, Harvard y California en San Francisco, respectivamente), realizaron un experimento en que pidieron a varios voluntarios que realizaran tres acciones distintas: simular daño directo en otra persona (e. g. tirando del gatillo de un arma descargada al tiempo que apuntaban al rostro del uno de los científicos); mirar a otro simular este mismo daño y, por último, efectuar una operación neutra (e. g. rebanar una hogaza de pan). Simultáneamente los investigadores midieron la respuesta corporal de los individuos en cada uno de los escenarios, en especial la presión sanguínea y el ritmo cardiaco, para conocer la relación entre las sensaciones de disgusto, aversión y estrés y el cuerpo mismo.












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